Museos, bibliotecas, archivos: estos lugares existen para preservar la historia. Pero para mantener a salvo esos valiosos objetos para las generaciones futuras, se necesita algo fundamental: aire limpio. Nuestros filtros de partículas de alta eficiencia no solo mejoran la calidad del aire para el personal y los visitantes, sino que también ayudan a proteger las piezas más delicadas, garantizando su conservación durante muchos años.
Piénsalo: sin estos espacios culturales, muchos objetos históricos se perderían o se deteriorarían a la intemperie. Pero incluso en su interior, esos artefactos corren peligro. El polvo, los gases, los productos químicos, incluso la luz o la humedad inadecuadas, todo ello puede deteriorar las piezas poco a poco, y una vez que el daño está hecho, no hay solución.
Por qué una buena calidad del aire no es solo agradable, sino necesaria.
No se trata solo de los objetos. El personal y los visitantes pasan horas en estos espacios. El aire contaminado puede provocar tos, estornudos o irritación ocular. Por eso, un sistema de climatización eficiente con un buen filtro de aire es indispensable. Elimina las partículas diminutas que perjudican tanto a las personas como a sus valiosas colecciones.
De dónde proviene la contaminación (quizás te sorprendas)
Prefiltro, filtro de carbón activado, filtro de ultrafiltración/ósmosis inversa
El aire exterior trae consigo dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre y ozono, procedentes principalmente de los gases de escape de los automóviles y de otros aparatos que queman combustible.
Los propios objetos pueden liberar ácido fórmico y acético. Papel, madera, películas antiguas, muebles: cualquier material hecho de celulosa desprende estos ácidos con el tiempo.
Los productos de limpieza, la pintura, los selladores, el barniz... todo aquello que utilizas para mantener el espacio ordenado puede liberar sustancias químicas en el aire.
Las personas desprenden partículas diminutas simplemente al moverse; cuanta más gente haya, más partículas flotando en el aire.
Los sistemas de ventilación antiguos pueden levantar polvo que contiene metales, esparciéndolo por el aire.
¿Fotografía con flash? Emite mucho ozono, lo cual es perjudicial para las piezas delicadas.
Mover o limpiar objetos puede levantar polvo y suciedad; incluso una manipulación cuidadosa puede despertar partículas.